febrero 15, 2022

Las Nuevas Generaciones y la Administración del Tiempo

by rodrigo.dorval in liderazgo

Una visión general de nuestros días

          Estamos sin tiempo. Nuestro día podría tener 48 horas. Ese ha sido el discurso de muchos de nosotros frente a diferentes situaciones de nuestra vida diaria. El crecimiento del flujo de actividades y la exigencia de una participación constante en diversos compromisos, ha afectado la utilización de nuestras 24 horas diarias, lo que nos da a la mayoría de nosotros la sensación de que los días pasan más rápido que en años anteriores. En la práctica, administrar el tiempo de forma adecuada es trazar desde el inicio del día cuáles son las prioridades, por medio de una reflexión sobre lo que realmente debe hacerse y lo que puede quedar para después.

En nuestros días, la salud y la familia suelen ser dejados a un lado y todos han intentado desacelerar o priorizar aspectos diferentes a los mencionados; pero, el desacelerar es algo difícil y es menester realizarlo con bastante disciplina. En la vida académica las generaciones nuevas enfrentan un flujo muy grande de actividades, formando así una fuerte contribución para permanecer en una vida agitada sin una dirección.

Por lo tanto, se percibe que al vivir toda esa “intensidad”, terminamos sufriendo de otro mal: la “falta de tiempo”, debido a la mala administración de las diferentes actividades. Con toda esa intensidad, necesitamos mucho más foco y control en nuestros días, pues, una mala administración de nuestro tiempo puede reflejarse en nuestra relación con Dios.

 

Entonces ¿qué hacer?

 

          Entre los villanos de la mala administración del tiempo en la vida de las generaciones nuevas podemos destacar: el alto índice de integración a diversas actividades, falta de prioridades en sus tareas espirituales, una gran acumulación de requisitos académicos o hasta de procrastinación.

El primer paso para gerenciar mejor el tiempo es clasificar las actividades en urgentes e importantes. Según defiende Covey (2014), las actividades urgentes exigen nuestra atención inmediata y rapidez; mientras las actividades importantes, a pesar de producir resultados y tener su valor, y que además merezcan nuestra atención especial, no exigen tanta urgencia. Él finaliza su pensamiento diciendo que “la esencia de las mejores ideas en el área de administración del tiempo puede resumirse en una sola frase: organice y realice conforme a la prioridad” (COVEY, 2014, p. 90).

 

¿Qué estrategias o métodos pueden ayudarme en esta tarea?

 

Las técnicas o métodos son estrategias para enfrentar los obstáculos y los desafíos. Vidal y Bertacini (2012) presentan algunas orientaciones básicas que pueden ayudarnos en este camino:

  • Cambiar hábitos antiguos (eso requiere compromiso).
  • Seleccionar qué tareas se harán y su prioridad.
  • Detectar donde se está desperdiciando el tiempo.
  • Evitar tareas incompletas.
  • Mantener los compromisos en el horario, las personas se sentirán más respetadas y se harán más leales.
  • Decidir qué metas se desea alcanzar y los pasos que lo llevarán hasta ellas y concentrar las actividades en esas metas.

Cuando se habla de técnicas o métodos para dirigir esta administración, la periodista y publicitaria Daniella Doyle (DOYLE, 2018) sugiere tres técnicas de gestión de tiempo: el método GTD que usa como base cinco pasos (capturar, aclarar, organizar, reflexionar y participar), método Pomodoro que busca optimizar el tiempo de estudio por medio de flujos de trabajo en intervalos de tiempo y el método Kanban donde las tareas se agrupan en cuadros y son trasladados a otras secciones conforme el progreso.

Basso (2016) también sugiere otras técnicas para una mejor administración del tiempo. La Matriz GUT que traza las prioridades con base en sus tres elementos fundamentales: gravedad, urgencia y tendencia (GUT); la Matriz Impacto vs. Esfuerzo, que busca las actividades prioritarias a partir de la representación de un cuadro dividido en cuatro partes. La lista de tareas, una simplificación de las estrategias anteriores, la Regla de los cinco minutos, donde todo esfuerzo se realiza para intentar solucionar la cuestión en este tiempo, y finalmente, la Gamificación que transforma cada tarea en una especie de juego en la modalidad RPG, proveyendo puntos a medida que se realiza cada tarea en la vida real.

En la era de la tecnología, las aplicaciones no podrían quedar afuera sin ser recordados. Santos (2019) menciona cinco aplicaciones (Evernote, Onenote, Cear, Rescue Time y Tinely) que pueden ayudar de manera objetiva e interactiva a las generaciones nuevas en esta tarea y hacer de la administración del tiempo una tarea más fácil.

¿Qué debe ser realmente una prioridad para mí?

Sobre nuestras prioridades me gustaría finalizar destacando cuatro lecciones importantes. La primera lección es que todo comienza con la decisión de ser una persona diferente, alguien mejor, que emplee con sabiduría su tiempo y los talentos que Dios le dio a fin de ser un testimonio para otros.

La segunda es que somos responsables de nuestro tiempo y qué hacemos con él. Necesitamos comprometernos más con nuestro bienestar y con quienes amamos, dedicando tiempo a lo que realmente es importante, la mayoría de las veces decir un simple “no” a algunas situaciones repasando compromisos y tareas puede ayudar.

La tercera lección es que necesitamos abandonar la procrastinación, pues, tiende a dificultar la administración del tiempo y no agregar ningún beneficio a nuestra rutina.

Por último, la cuarta lección muestra que debemos colocar nuestra relación con Dios en primer lugar, como una verdadera prioridad y con acciones prácticas (Biblia, oración, lección de la Escuela Sabática, ayuda a otros, etc.). Somos responsables de buscar esta relación todos los días. Necesitamos recibir la luz de las Escrituras y reflexionar en las palabras de Jesús en Mateo 6:33: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Jesús deja claro cuál debe ser nuestra mayor prioridad si queremos aceptar este reino y conocerlo mejor.

A pesar de ser una tarea compleja, no es imposible. Necesitamos dedicación, integración y compromiso con nuestras prioridades (poniendo a Cristo como la principal), siguiendo adelante siempre en busca de nuevas estrategias para trabajar mejor con el tiempo que le concedemos a cada una todos los días, pero que pueden aprovecharse con responsabilidad, sabiendo que hay tiempo para todas las cosas (Eclesiastés 3:1).

Jurandyr Jr. Almeida Vieira

Estudiante de Teología de la FADBA

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